El desarrollo suele avanzar mediante una fase de desarrollo de muestras. A partir de la idea inicial se crean propuestas que permiten valorar textura, olor, color, absorción, sensación en la piel, facilidad de aplicación y adecuación al concepto. Esta fase es muy importante porque ayuda al cliente a visualizar el producto antes de pasar a fabricación. En muchos proyectos, la muestra inicial requiere ajustes hasta alcanzar el equilibrio adecuado.
Los ajustes pueden afectar a la consistencia, la fragancia, los ingredientes, el acabado, la sensación sensorial o la orientación del producto. El objetivo no es modificar por modificar, sino acercar la fórmula al producto que la marca necesita. Nuestro equipo aporta criterio de formulación cosmética para que las decisiones sean técnicamente viables y estén alineadas con el resultado final esperado.
También se valoran aspectos como la elección de ingredientes activos, la compatibilidad con el envase, la estabilidad de la mezcla, la repetibilidad de la fabricación y el cumplimiento de las exigencias cosméticas. De esta forma, la creatividad de la marca se transforma en una fórmula que puede producirse con garantías.